En El Cuento II del Conde Lucanor, un padre va a su hijo para consultación porque el hijo es muy listo. Sin embargo, el hijo no puede hacer una decisión final de cualquier cosa y este le enoja al padre. Como resultado, el padre le enseña a su hijo una lección por un viaje al mercado.
Cuando terminé leyendo este cuento, yo me di cuenta de dos moralejas. La primera es que los padres siempre son más listos que los niños porque tienen más experiencia de vida. La otra moraleja es que siempre hay gente que no está acuerda con tus opiniones o elecciones y no se puede complacer a todo el mundo.
Yo lo encuentro a ser muy difícil para complacer cada persona en mi vida. Yo he aprendido que necesito complacerme y no preocuparse de las percepciones de otra gente. Estoy más alegre cuando escucho a mi propio corazón y mente.
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